lunes, 23 de agosto de 2010

Hoy: 37 años del Síndrome de Estocolmo.





Era un jueves 23 de Agosto de 1973 cuando el banco sueco Kreditbaken con su sede en Norrmalmstorg, Estocolmo fue blanco delictivo de Jan Erik Olsson. Durante el proceso tomó cuatro rehenes, disparó a un policía, exigió tres millones de coronas suecas, chalecos antibalas y un automóvil como también la presencia de su amigo Olofsson.

Pasaron seis días de tensión en donde los rehenes y sus raptores comenzaron una relación de identificación mutua con una meta en común: salir ilesos (una de las principales causas del Síndrome). Los capturados temían más por las posibles acciones de la policía que de los delincuentes.

Fueron varios los momentos de tensión a lo largo de los seis días que perduró el incidente. Se les ofreció un vehículo para que escapasen pero ante la negativa de poder llevar a un rehén como garantía se negaron a aceptarlo. En represalia Olofsson llamó por teléfono al primer ministro y colgó mientras hacía gritar a una rehén bajo la amenaza de asesinarla.

Al día siguiente el primer ministro recibió otra llamada, esta vez de una de las rehenes que aseguraba estar muy disgustada con la actitud que tomaba el gobierno mientras el raptor cantaba por detrás una canción titulada "Killing me softly" (matándome suavemente).

El 26 de Agosto la policía taladró un agujero desde donde pudieron sacar una fotografía del lugar, Olofsson amenazó con matar a los rehenes si los uniformados intentaban un ataque con gas. Para evitarlo colocó un lazo en cada cuello de los secuestrados de tal modo que se estrangulasen si se perpretaba una entrada forzosa.

Finalmente el 28 de Agosto la policía decidió realizar la entrada utilizando gas, tras media hora y sin víctimas ni heridos, los atracadores se rindieron.

Los secuestrados aún hoy siguen afirmando que se sentían más aterrados por la policía que por los secuestradores. Lograron afianzar un lazo afectivo durante el cautiverio e incluso hay imágenes que muestran gestos de afecto hacia los raptores una vez liberados.
Olofsson fue exhonerado luego de asegurar que no ayudó a Olsson sino que intentó preservar la seguridad de los rehenes. Mientras tanto, Olsson fue sentenciado a diez años de prisión y una vez liberado no cometió nuevos delitos.
El primero entabló una relación de amistad con una de sus ex-rehenes y estos con su comportamiento, su sentimiento de identificación y cooperación hacia sus secuestradores dieron comienzo a lo que posteriormente se conocería con el nombre de "Síndrome de Estocolmo". Fue un día como hoy, pero de 1973.

Así reflejaban los hechos en la televisión sueca:


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